De Esperanza no tenía más que el nombre, la que no esperaba nada de los hombres, coleccionaba amores desgraciados, soldaditos de plomo mutilados. Pero quiso una noche comprobar para qué sirve un corazón y prendió un cigarrillo y otro más como toda esperanza se esfumó.
Se llamaba Inmaculada aquella puta que curaba el sarampión de los reclutas, coleccionaba nubes de verano, velos de tul roídos por gusanos.
Pero quiso quererse enamorar como una rubia del montón y que la sacaran de la "calle de los besos sin amor" ...
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